Problemática de riesgo social: Intolerancia en la ciudad de Medellín
La base moral por antonomasia es la confianza (Cortina, 2013, p.144), planteo como un grave y profundo problema ético la constante y creciente falta de confianza entre pares (en prácticamente todos los escenarios sociales, laborales, académicos y culturales) que produce apatía y falta de participación de forma masiva (tanto a nivel social, como a nivel de participación democrática), y estas conducen a la pérdida de las estructuras políticas que garantizan nuestras libertades (Cortina, 2013, p. 145 - 146). Para mí, esta es la base del grave desgarramiento social que produce problemas de intolerancia de todo tipo, irrespeto, desprecio, llegando a la violencia en todas las capas sociales y aspectos de nuestras vidas. Tomando las ideas de la primera lectura, pienso que la globalización genera confusión en la mente de las personas; mientras obtenemos una sensación cotidiana de abundancia, comfort y gran avance tecnológico, tenemos niveles escandalosos de miseria y vulneración de los derechos fundamentales y necesidades básicas de las personas.
“Al respecto, Guy Bajoit señala que dichas políticas son impulsadas por el Estado, "muy concretamente: el Estado neoliberal que no deja de repetir a los pobres que tienen el derecho de vivir con dignidad, integrados en una sociedad equitativa, donde son invitados a ser individuos y ciudadanos, y, simultáneamente este mismo Estado adopta un modelo económico que genera estructuralmente un auge de la desigualdad, de la exclusión, y por ende, de la pobreza relativa" (Bajoit 2004, 90), porque su sentido es apenas la subsistencia de los grupos excluidos por el funcionamiento del mercado (Turtos y Monier 2008).” (Mendoza, 2012)
Las personas sometidas durante todas sus vidas a esta situación, luchando generación tras generación para escapar de la miseria, defienden ferozmente sus espacios de pequeñas recompensas a su abnegado y fiel trabajo, día tras día, sin descanso ni justicia social que ven como privilegiado. El miedo a perder lo poco, lleva sistemáticamente, tras décadas de estas dinámicas a la desconfianza, que rompe todo tejido social. En este punto me apoyo en la cita sugerida por el tutor, tomada de la primera lectura:
“En razón a lo anterior, la Cepal indica que en América Latina "la política social necesita renovarse y fortalecerse de forma significativa" (Cepal 2002b, 308), particularmente en cuanto a la educación, el empleo y la protección social (Cepal 2002b, 308). Este mismo organismo señala que estas políticas deben orientarse hacia la generación de capital social mediante la reciprocidad, la confianza y la solidaridad (Cepal 2002a).” (Mendoza, 2012)
La sociedad de nuestra ciudad, Medellín, no escapa a estas dinámicas. Nuestro país tiene elevadísimas cifras de miseria, dolor, inequidades sociales de todo tipo, que reproducen el espiral de problemas éticos fundamentales que describo. Como escribe mi compañera Ana María Quintero en el foro:
"La ciudad de Medellín es reconocida a nivel mundial lamentablemente por su historia de violencia y narcotráfico. Es de notar que hemos mejorado, sin embargo, presentamos entre nosotros aún las problemáticas, a menor escala."
Nuestra urbe tiene un historial muy fuerte de violencia, ha sido escenario de conflictos urbanos a pequeña y a gran escala durante todo el siglo XX, todos ellos atravesados por temáticas sociales y culturales muy profundas, que han marcado a varias generaciones con una naturalización de la violencia, y un instinto defensivo (por no decir ofensivo y depredador) muy característico de nuestra sociedad. La criminalidad es muy alta en nuestra ciudad, pero el problema de violencia va más allá de las personas envueltas en la criminalidad ya sea organizada o común; los niveles de intolerancia a la diferencia cada vez marcan puntos más altos, en ámbitos deportivos, de interacción social cotidiana, incluso en los espacios laborales y de intimidad. Mi punto sigue siendo el mismo: el miedo en todas sus facetas ha ahondado raíces en nuestros corazones y en nuestras comunidades.
“Al respecto, Guy Bajoit señala que dichas políticas son impulsadas por el Estado, "muy concretamente: el Estado neoliberal que no deja de repetir a los pobres que tienen el derecho de vivir con dignidad, integrados en una sociedad equitativa, donde son invitados a ser individuos y ciudadanos, y, simultáneamente este mismo Estado adopta un modelo económico que genera estructuralmente un auge de la desigualdad, de la exclusión, y por ende, de la pobreza relativa" (Bajoit 2004, 90), porque su sentido es apenas la subsistencia de los grupos excluidos por el funcionamiento del mercado (Turtos y Monier 2008).” (Mendoza, 2012)
Las personas sometidas durante todas sus vidas a esta situación, luchando generación tras generación para escapar de la miseria, defienden ferozmente sus espacios de pequeñas recompensas a su abnegado y fiel trabajo, día tras día, sin descanso ni justicia social que ven como privilegiado. El miedo a perder lo poco, lleva sistemáticamente, tras décadas de estas dinámicas a la desconfianza, que rompe todo tejido social. En este punto me apoyo en la cita sugerida por el tutor, tomada de la primera lectura:
“En razón a lo anterior, la Cepal indica que en América Latina "la política social necesita renovarse y fortalecerse de forma significativa" (Cepal 2002b, 308), particularmente en cuanto a la educación, el empleo y la protección social (Cepal 2002b, 308). Este mismo organismo señala que estas políticas deben orientarse hacia la generación de capital social mediante la reciprocidad, la confianza y la solidaridad (Cepal 2002a).” (Mendoza, 2012)
La sociedad de nuestra ciudad, Medellín, no escapa a estas dinámicas. Nuestro país tiene elevadísimas cifras de miseria, dolor, inequidades sociales de todo tipo, que reproducen el espiral de problemas éticos fundamentales que describo. Como escribe mi compañera Ana María Quintero en el foro:
"La ciudad de Medellín es reconocida a nivel mundial lamentablemente por su historia de violencia y narcotráfico. Es de notar que hemos mejorado, sin embargo, presentamos entre nosotros aún las problemáticas, a menor escala."
Nuestra urbe tiene un historial muy fuerte de violencia, ha sido escenario de conflictos urbanos a pequeña y a gran escala durante todo el siglo XX, todos ellos atravesados por temáticas sociales y culturales muy profundas, que han marcado a varias generaciones con una naturalización de la violencia, y un instinto defensivo (por no decir ofensivo y depredador) muy característico de nuestra sociedad. La criminalidad es muy alta en nuestra ciudad, pero el problema de violencia va más allá de las personas envueltas en la criminalidad ya sea organizada o común; los niveles de intolerancia a la diferencia cada vez marcan puntos más altos, en ámbitos deportivos, de interacción social cotidiana, incluso en los espacios laborales y de intimidad. Mi punto sigue siendo el mismo: el miedo en todas sus facetas ha ahondado raíces en nuestros corazones y en nuestras comunidades.
“Ese hombre del montón es un hombre de la masa, y la característica principal del hombre-masa no es la brutalidad y el atraso, sino su aislamiento y su falta de relaciones sociales.” (Cruz, 13) Citado en Ética Urbana, La Construcción de un Ethos Ciudadano, mencionado como "Cruz, Manuel. Introducción al libro de Hannah Arendt La Condición Humana" (Arendt, 2005. Como se cita en López, 2011, p. 125).
Este problema es profundo y grave, de índole cultural, en gran parte; solamente puede ser remediado con el ejercicio de recuperar la confianza con nuestros pares, al interior de nuestras comunidades, reconstruyendo lazos fraternales y solidarios. Generación tras generación, podemos devolver el bienestar social perdido, siempre es más fuerte la seguridad y el cuidado que el miedo y la desconfianza; pero el proceso toma generaciones, tal como fue el que nos llevó a la intolerancia que vivimos hoy.
Referencias Bilbliográficas
Arendt, Hannah. La condición Humana. Barcelona: Paidós, 2005.
Cortina, A. (2013).¿Para qué sirve realmente la ética? (Spanish). (2014). Recerca 14. 143 - 148. Recuperado de: http://bibliotecavirtual.unad.edu.co:2048/login?user=proveedor&pass=danue0a0&url=http://bibliotecavirtual.unad.edu.co:2051/login.aspx?direct=true&db=hus&AN=95871178&lang=es&site=ehost-live
López, I. (2011). Ética Urbana. La Construcción de un Ethos Ciudadano. Escritos, 19(42), 123-142. Recuperado de: http://bibliotecavirtual.unad.edu.co:2063/docview/1022706423?accountid=48784
Calvo, P. (2013). Economía civil desde una ética de la razón cordial. (Spanish). CIRIEC - España, Revista De Economía Pública, Social Y Cooperativa, (79), 115-143. Recuperado de: http://bibliotecavirtual.unad.edu.co:2051/login.aspx?direct=true&db=zbh&AN=99528977&lang=es&site=ehost-live
Martínez Becerra, P. (2015). El «enfoque de las capacidades» de Martha Nussbaum frente el problema de la ética animal. Veritas: Journal Of Philosophy & Theology, (33), 71-87. Recuperado de: http://bibliotecavirtual.unad.edu.co:2051/login.aspx?direct=true&db=a9h&AN=116602921&lang=es&site=ehost-live
Mendoza, L. (2012). Autonomía, solidaridad y reconocimiento intersubjetivo. claves éticas para políticas sociales contemporáneas*/Autonomy, solidarity, and intersubjective recognition: Ethical guidelines for contemporary social policies. Revista De Estudios Sociales, (42), 13-26. Recurperado de: http://bibliotecavirtual.unad.edu.co:2063/docview/1010386694?accountid=48784
Pulgarin, J. P. (2009). Filosofía y diversidad sexual: aportes para una lectura de la constitución colombiana en clave de género. (Spanish). Vniversitas, (119), 161-187. Recuperado de: http://bibliotecavirtual.unad.edu.co:2051/login.aspx?direct=true&db=zbh&AN=58081035&lang=es&site=ehost-live
Este problema es profundo y grave, de índole cultural, en gran parte; solamente puede ser remediado con el ejercicio de recuperar la confianza con nuestros pares, al interior de nuestras comunidades, reconstruyendo lazos fraternales y solidarios. Generación tras generación, podemos devolver el bienestar social perdido, siempre es más fuerte la seguridad y el cuidado que el miedo y la desconfianza; pero el proceso toma generaciones, tal como fue el que nos llevó a la intolerancia que vivimos hoy.
Referencias Bilbliográficas
Arendt, Hannah. La condición Humana. Barcelona: Paidós, 2005.
Cortina, A. (2013).¿Para qué sirve realmente la ética? (Spanish). (2014). Recerca 14. 143 - 148. Recuperado de: http://bibliotecavirtual.unad.edu.co:2048/login?user=proveedor&pass=danue0a0&url=http://bibliotecavirtual.unad.edu.co:2051/login.aspx?direct=true&db=hus&AN=95871178&lang=es&site=ehost-live
López, I. (2011). Ética Urbana. La Construcción de un Ethos Ciudadano. Escritos, 19(42), 123-142. Recuperado de: http://bibliotecavirtual.unad.edu.co:2063/docview/1022706423?accountid=48784
Calvo, P. (2013). Economía civil desde una ética de la razón cordial. (Spanish). CIRIEC - España, Revista De Economía Pública, Social Y Cooperativa, (79), 115-143. Recuperado de: http://bibliotecavirtual.unad.edu.co:2051/login.aspx?direct=true&db=zbh&AN=99528977&lang=es&site=ehost-live
Martínez Becerra, P. (2015). El «enfoque de las capacidades» de Martha Nussbaum frente el problema de la ética animal. Veritas: Journal Of Philosophy & Theology, (33), 71-87. Recuperado de: http://bibliotecavirtual.unad.edu.co:2051/login.aspx?direct=true&db=a9h&AN=116602921&lang=es&site=ehost-live
Mendoza, L. (2012). Autonomía, solidaridad y reconocimiento intersubjetivo. claves éticas para políticas sociales contemporáneas*/Autonomy, solidarity, and intersubjective recognition: Ethical guidelines for contemporary social policies. Revista De Estudios Sociales, (42), 13-26. Recurperado de: http://bibliotecavirtual.unad.edu.co:2063/docview/1010386694?accountid=48784
Pulgarin, J. P. (2009). Filosofía y diversidad sexual: aportes para una lectura de la constitución colombiana en clave de género. (Spanish). Vniversitas, (119), 161-187. Recuperado de: http://bibliotecavirtual.unad.edu.co:2051/login.aspx?direct=true&db=zbh&AN=58081035&lang=es&site=ehost-live
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